Consejo de Economía

El Consejo de Economía es un órgano de carácter consultivo, por el que un grupo de fieles ayuda al párroco en la administración de los bienes de la parroquia, expresando y realizando de esta manera su corresponsabilidad en esta tarea.

Il·lustració: el rector i quatre membres del Consell d'Economia reunits al voltant d'una taula amb papers, gràfics i una calculadora

Funciones del Consejo

El Consejo ayuda al párroco en sus funciones de administrador parroquial. Sobre todo, en:

1

La elaboración del presupuesto.

2

La ejecución del presupuesto.

3

La preparación del balance anual de las cuentas de ingresos y gastos.

4

La custodia de los bienes del inventario parroquial y la obtención de su mayor rentabilidad.

5

La sensibilización de los fieles sobre el deber de contribuir al sostenimiento de la Iglesia.

6

La preparación de los expedientes de enajenación, arrendamiento y semejantes de los bienes parroquiales, de acuerdo con los criterios del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos.

Los consejeros están obligados a manifestar sinceramente su opinión y a guardar cuidadosamente secreto, obligación que el párroco debe urgir.

¿De dónde provienen los recursos económicos de la parroquia?

Il·lustració: mans que encaixen peces de trencaclosques amb una creu, una calculadora i una bossa de diners, i un quadern amb el títol Consell d'Economia

Colectas ordinarias y extraordinarias que se realizan en las misas, salvo aquellas que se realizan con otros fines determinados (Manos Unidas, Diócesis, Misiones, Cáritas…).

Los donativos directos y a través de Dono a mi Iglesia.

La venta de lotería (sobre todo la de Navidad y “el Niño”).

Los donativos en agradecimiento por celebraciones especiales, celebración de Sacramentos o entierros.

Los aranceles del despacho parroquial. Las gestiones administrativas parroquiales (certificados, expedientes matrimoniales, etc.) tienen un coste por realizar la gestión, que nos permite hacer los trámites y mantener el archivo parroquial actualizado.

Importante: todos los sacramentos que se administran en la parroquia son gratuitos; solo se pide una aportación totalmente voluntaria, apelando a la responsabilidad de cada uno y a su sentido de pertenencia.