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Conoce tu parroquia – Sínodo de la Familia

Dentro de los grandes eventos a celebrar por la Iglesia Universal este curso pastoral, está el Sínodo de la Familia.

¿Qué es un Sínodo?

El Sínodo de los Obispos es una institución permanente, creada por el Papa Pablo VI, en respuesta a los deseos de los Padres del Concilio Vaticano II. Se convoca a petición del Papa. Está formado generalmente por Obispos nombrados por las Conferencias episcopales y le sirve al Papa para su consulta y colaboración. (Como un consejo pastoral en la parroquia).

Los dos últimos Sínodos han sido convocados sobre el tema de la FAMILIA. La importancia del tema ha hecho que el Santo Padre haya decidido establecer para el Sínodo de los Obispos un itinerario de trabajo en dos etapas: la primera, la Asamblea General Extraordinaria del 2014, ordenada a delinear las aportaciones y a recoger testimonios y propuestas de los Obispos para anunciar y vivir de manera creíble el Evangelio de la familia; la segunda, la Asamblea General Ordinaria del 2015, para buscar líneas operativas para la pastoral de la persona humana y de la familia.

Tras el primer encuentro del 2014 se elaboró un extenso documento sobre la situación en general de la familia en todo el ámbito y geografía de la Iglesia. Este documento sirve de base al encuentro Sinodal del 2015.

¿Por qué un Sínodo dedicado a la Familia?

Pese a que la familia ha garantizado durante siglos la protección de los más débiles (niños y ancianos) y ha conformado la base de la sociedad, la familia actual vive una crisis influenciada por múltiples problemas y apreciados en varios síntomas:

Microsoft Word - OctavillaSinododelasFamiliasdarrere.docxLa Crisis educativa que nos hace incapaces de transmitir junto con la vida los valores que hacen de la vida algo humano y precioso.

La crisis de la fidelidad como conclusión lógica de un individualismo en el que la persona es incapaz de encontrarse y de darse al otro, es decir amarse. Es por eso una crisis de la caridad. El individualismo es una consecuencia de la crisis de caridad.

El matrimonio se ve como un instrumento para alcanzar ventajas fiscales o jurídicas.

El sujeto actual, está solo ante los desafíos, se siente frágil ante la tarea de construir una familia: la fidelidad al amor, y ante la paternidad. Ambas ponen en peligro la mala entendida libertad del individuo. El vínculo matrimonial se ve como una pérdida de la libertad de la persona. Necesitamos libertad para tener más cosas, más tiempo, hacer viajes, menos gastos.

Declive demográfico: La crisis de la paternidad es la expresión de la enfermedad de la libertad, del individualismo, del miedo al compromiso. La concepción de un hijo pasa a ser una decisión o elección de los padres, no un don.

La Desprotección de la infancia genera problemas económicos en niños, problemas afectivos y consecuencias en salud y desarrollo.

Se requieren más políticas sociales, más intervención del estado para subsanar lo que antes, en algunos casos, asumía la familia.

La importancia de este hecho para la Iglesia Universal, demostrada en la convocatoria de dos Sínodos consecutivos sobre la Familia, debe hacernos plantear qué podemos o debemos hacer en la Iglesia local, desde nuestra parroquia, para defender y mejorar la institución de la familia. Todo esto lo podremos abordar en nuestra próxima asamblea parroquial.

 

 

Josele Molina