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D. Antonio, Gracias por venir.

Sr. Cardenal:

No se imagina el bien que nos ha hecho con su visita.

En nombre de todos los feligreses, permítame le transmita algunos de los sentimientos que tenemos todos en estos momentos.

El primero es de agradecimiento, reconociendo el esfuerzo que hace al venir a encontrarse con nosotros. El segundo es la alegría de recibir a alguien muy querido de nuestra familia. Y el tercero, y en estos momentos
concretos, es el mismo que siente una familia después de un intenso día de ocupación festiva, cuando ya hay tranquilidad e impera la paz interior que da el amor compartido. Tranquilidad y paz interior que usted
potencia.

Y un día de fiesta hay que terminarlo dando gracias a Dios.  Dándole gracias por el amor que nos manifiesta continuamente.

Nos ha dado la vida. Nos ha dado a su Hijo. Nos ha dado la Iglesia. Nos ha dado el conjunto de personas en las que ha despertado la vocación y a través de las cuales nos llega el amor de Dios, y nos ha dado un padre.

Vd. D. Antonio es nuestro padre. Un padre que viene a vernos, que nos escucha, entiende y ayuda.

Somos una parroquia en una zona en la que predominan las clases baja y media baja.

Tenemos muchos retos y los afrontamos trabajando, apoyándonos unos grupos a otros, como una gran familia que se alegra y sufre junta, y abriéndonos a los demás, intentando que la gran cantidad de alejados y no creyentes que tenemos descubran la palabra de Jesús y la Iglesia actual, que no la conocen y lo hacemos como sabemos: respetando, acogiendo y ayudando,  con la alegría que nos caracteriza a los creyentes.

Como ha visto, nuestro templo es sencillo y práctico, con muchos defectos que iremos solucionando, pero práctico, como práctica es nuestra parroquia y como lo es cualquier familia con escasez de recursos y muchos objetivos.   La cuidamos y la sentimos como nuestra casa

No tenemos lujos. Le hemos recibido con sencillez, sin alardes, ni siquiera le hemos preparado ningún regalo material, creímos que hubiesen estado fuera de lugar. Y después de conocerle estamos convencidos de ello.

Nuestro regalo ha sido abrirle nuestros corazones.

Usted, como buen pastor que es, nos ha dado su afecto y su magisterio.

Se lleva nuestro respeto y nuestro cariño filial.

Y nos deja con el vacío de la separación. Vacío que sabrá llenar de algún modo.

Oramos por usted, que el Señor le dé las fuerzas que necesita para alcanzar los objetivos que se ha propuesto con tanta ilusión.

Con su permiso: “No vos impacienteu si no li he dit res de l’escala ni les goteres, está informat de tot. Ha preguntat tots el detalls

Perdone.

D. Antonio, Gracias por venir.

Jose Antonio Bernabeu Gomar

ACCIÓN DE GRACIAS

(Eucaristía de la visita pastoral de D. Antonio Cañizares el 15-05-2015 A la Parroquia de Santa Rosa)

Imagen:

Josele García